miércoles, 9 de mayo de 2018

Olavide y el primer conservatorio de España en tiempos de Carlos III

LA TIRANA 
Goya c. 1790-1792, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Bajo los presupuestos del despotismo ilustrado, los ministros de Carlos III se empeñaron en fomentar las artes y la educación del pueblo pero siempre con un tono paternalista; además, tuvieron que enfrentarse los elementos más tradicionales que veían en las ideas ilustradas un ataque a los fundamentos de la moral, la religión y el orden social;  como ejemplo, leeremos en clase y comentaremos el siguiente artículo periodístico: 
El hilo de la edición de un libro sobre María del Rosario Fernández, La Tirana, da pie para tirar de uno de sus cabos y traer a colación el primer conservatorio público de Artes Dramáticas que existió en Sevilla (y en España), muy cercano (prácticamente pared con pared) al actual, en la calle de San Vicente y en la misma casa en la que hoy tiene el Partido Socialista su sede andaluza. Esa institución fue la Escuela de Actores, fundada por Pablo de Olavide, tras ser nombrado asistente de Sevilla e Intendente para la repoblación de Andalucía.
Lima 1725- Baeza 1803
En la Sevilla de 1767 Olavide se propuso sacar a la ciudad de la postración en la que se encontraba tras un siglo de decadencia y para ello, en el terreno de la ordenación urbana, la dividió en los barrios y quarteles de los que dan cuenta aun cientos de azulejos repartidos por cada una de las calles del centro histórico. Pero, al mismo tiempo, siguiendo la política que marcaban el rey Carlos III y los círculos ilustrados aun yendo en contra de lo que pensaban los frailes y fuerzas ultraconservadoras, impulsó iniciativas muy importantes en el terreno de la cultura y, entre ellas, la de permitir y favorecer el teatro después de que éste llevara prohibido prácticamente cien años. Llegado de la Lima virreinal en la que aun imperaban fiestas suntuosas como las de la Sevilla del seiscientos, y existiendo todavía en la ciudad restos de aquel clima, Pablo de Olavide tuvo que darse cuenta de la importancia que podía tener en la población de los estratos sociales de abajo poner los medios adecuados para que jóvenes de ambos sexos se formaran en el aprendizaje del canto, el baile y las técnicas dramáticas.
El conde de Campomanes
por Antonio Carnicero (1777), catedral de Tudela
Ya en 1765 el ministro Campomanes había dado instrucciones al cabildo municipal para que los niños y niñas «hijos de vago y forajidos» fueran recogidos e instruidos en el aprendizaje de un oficio. Sin embargo Olavide concreta todo ello en la creación de esa escuela para la que nombró director a un francés, Louis Reynaud, hasta entonces avecindado en Cádiz, a fin de que enseñara todo lo concerniente a las artes teatrales y canoras. De la Escuela de San Vicente partieron hacia Madrid, después de haber terminado sus estudios, María la Bermeja, las hermanas Duque, Gertrudis Valdés, Polonia Rochel y, también, María del Rosario Fernández que, andando el tiempo, sería conocida como La Tirana. La instauración de la Escuela produjo conmoción entre los sectores ultramontanos, en primer lugar porque, como se ha dicho, su apertura coincidió con la de la vuelta del teatro a la vida cultural sevillana y, en segundo, porque el Asistente se había atrevido a crear una institución (en realidad, eran dos) en la que se enseñaba el arte teatral a ambos géneros. Los estudios del alumnado comprendían una enseñanza teatral completa que comprendía todos los aspectos de una buena formación teatral, incluidas las clases de dicción tras haberle enseñado a leer y escribir y a usar modales educados «ya que todos eran analfabetos».
Durante el período de formación los colegiales no cobraban sueldo alguno, aunque recibían gratuitamente una manutención «tan decente como correspondía a gentes infelices».
En el proceso que más tarde le abriría el Tribunal de la Inquisición, Olavide tendría que hacer frente al testimonio del padre Manuel Gil que le achacó los vicios que pudo, convirtiendo además aquella manutención necesaria para el sustento en la acusación de que atraía a los mozos y mozas «con vestidos y comida».
La reacción debía haber sido prevista por el limeño puesto que, al escoger como director y maestro de la institución a Reynaud, lo había calificado como «hombre decente y muy distante por su porte y circunstancias de la profesión de cómico». Del mismo modo, cuando los alumnos eran enviados a la Corte y los Reales Sitios de donde los solicitaban eran acompañados, en el caso de los actores, por un servidor y, en el de las actrices, por sus maridos, si estaban casadas, o por sus madres.
Al final, y aprovechando el juicio y la condena del Asistente aquella Escuela, pionera en España, fue cerrada pero en ello no sólo influyó la inquina de las fuerzas reaccionarias. También contribuyeron a ello, inconscientemente, los propios gobernantes progresistas.
Fueron ellos los que habían creado también la Real Academa de la Lengua para unificar la forma de hablar y de escribir de todos los españoles y ello se hizo con los métodos que caracterizaron al Despotismo Ilustrado. Encasillados en esos nuevos parámetros muchos de salidos de la escuela sevillana se vieron, a continuación, expulsados de los reales escenarios a causa de su acento, ese acento que aun sigue coleando como si se tratara de un oprobio.
Entre las mujeres, algunas consiguieron triunfar pero la mayoría se vio relegada (igual que los varones) a los papeles de criados que aun hoy siguen distinguiéndose en la tele por hablar como andaluces o a dedicarse a intérpretes de las tonadillas.
La justicia poética se cumplió, sin embargo, cuando los pinceles de Goya inmortalizaron a una de las alumnas de la escuela de la calle San Vicente: a María del Rosario Fernández, La Tirana.
Autor: Antonio Zoido
Publicado el 8 de mayo de 2018 en 

jueves, 8 de febrero de 2018

PRIMERA REPÚBLICA: Presidencia de Nicolás Salmerón (julio-septiembre de 1873)

NICOLÁS SALMERÓN
por Federico Madrazo y Kuntz (1879)
Tras la dimisión de Pi i Margall, las Cortes eligieron tercer presidente de la República por 119 votos a favor y 93 en contra a NICOLÁS SALMERÓN, un republicano federal moderado partidario del desarrollo legal del nuevo Estado y contrario al desorden revolucionario. 
El mismo día del nombramiento de Salmerón, los intransigentes incrementaron sus acciones revolucionarias demostrando así que no confiaban que la República Federal pudiera establecerse "de arriba a abajo" por parte del nuevo gobierno, incluso el 30 de junio llegaron a nombrar un gobierno paralelo, un "gobierno provisional de la federación española" dirigido por Roque Barcia.  
De hecho, Salmerón se había propuesto acabar con los carlistas y los cantonalistas para lo que no dudó en poner el Ejército en manos de militares contrarios a la República como el general Manuel Pavía, que se dirigió a Andalucía para controlar los cantones rebeldes, y al general Arsenio Martínez Campos, que se dirigió a Levante. Además nombró en las provincias a delegados del gobierno con atribuciones ejecutivas, movilizó a los reservistas, aumentó los efectivos de la Guardia Civil y declaró piratas a los barcos sublevados en el catón de Cartagena, permitiendo que fueran apresados por las armadas extranjeras.  
Salmerón se sintió presionado por los militares. Por una parte, el general Pavía pretendía entrar en Málaga, último cantón andaluz que resistía a finales del verano, pero el gobierno había establecido una pacto tácito con el gobernador civil de aquella ciudad por el cual la ciudad, aun considerándose independiente, reconocía la autoridad del gobierno republicano a cambio de que Pavía no entrara en ella pero éste terminó por salirse con la suya; primero detuvo a los jefes cantonalistas en Bobadilla y luego entró con sus tropas en Málaga. Por otra parte, los militares pidieron el restablecimiento íntegro de las ordenanzas militares, lo que incluía la pena capital para los soldados que se rebelasen o atentasen contra sus mando. Las Cortes aprobaron la petición con oposición de Salmerón, opuesto a la pena de muerte. El 5 de septiembre le presentaron a Salmerón la sentencia de muerte de cinco soldados que en Barcelona se habían pasado al bando carlista. Antes que firmar las sentencias, Salmerón prefirió presentar su dimisión.
En ese momento sólo quedaba un cantón rebelde, el de Cartagena, que resistiría hasta enero del año siguiente.  

PRIMERA REPÚBLICA. Presidencia de Pi i Margalll (junio-julio de 1873)

Tras la dimisión de Figueras, las Cortes Constituyentes eligieron como segundo presidente de la República a RAMÓN PI I MARGALL. Su programa de gobierno se basaba en:
  • Acabar con la sublevación carlista
  • Radical separación entre Iglesia y Estado
  • Abolición de la esclavitud 
  • Reformas laborales a favor de niños y mujeres
  • Jornada laboral de 8 horas
  • Enseñanza obligatoria y gratuita
  • Devolución a los pueblos de las tierras comunales arrebatadas por la desamortización de Madoz
  • Cesión de tierras en enfiteusis a colonos, recogiendo así el proyecto  de reforma agraria y tributaria que Flórez Estrada había contrapuesto a la desamortización de Mendizábal.
No pudo lograr ninguno de estos propósitos ya que su gobierno no llegó a durar más de un mes. En principio formó gobierno con ministros que representaban a todos los grupos parlamentarios pero la acción de los intransigentes, dentro del gobierno y en la cámara, terminó por bloquear su capacidad de gobierno ya que exigían reformas demasiado radicales y revolucionarias. Pi logro presentó ante las Cortes Constituyentes una propuesta para poder elegir a sus ministros libremente, lo que le permitiría deshacerse de los intransigentes y contar con el apoyo de ministros del grupo de federales centristas o moderados de Salmerón y Castelar. La oposición de los intransigentes siguió siendo feroz, incluso pretendían que las Cortes se constituyesen en Convención y que asumiera el poder ejecutivo. 

Además de los mencionados más arriba, el principal objetivo de Pi i MArgall era la aprobación por las Cortes Constituyentes de una Constitución federal lomas rápido posible. El texto constitucional debía ser la base sobre la que se construyese "de arriba a abajo" la República federal, es decir, mediante reformas legales aprobadas en las Cortes y aplicadas por el gobierno. Así el 16 de junio se constituyó una comisión parlamentaria de 25 miembros que debía presentar un texto para su debate. Esta comisión presentó al día siguiente un proyecto de Constitución Federal de la República Española, cuya  redacción se atribuye a Castelar y que se desarrolla a lo largo de 117 artículos organizados en 17 títulos. En su primer artículo fijaba lo siguiente:

"Componen la Nación Española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados podrán conservar las actuales provincias o modificarlas, según sus necesidades territoriales."

Estados federales en la Constituciñon de 1873, más Cuba y Puerto Rico
Estos estados tendrían una “completa autonomía económico-administrativa y toda la autonomía política compatible con la existencia de la Nación”, así como “la facultad de darse una Constitución política” (artículos 92º y 93º).

El proyecto de Castelar se basaba en una rígida separación de poderes, todos electivos:
  • El poder legislativo estaría en manos de las Cortes Federales, que se compondrían de dos cámaras: Congreso y Senado, siendo el Congreso una cámara de representación proporcional con un diputado “por cada 50.000 almas” que se renovaría cada dos años, y el Senado, una cámara de representación territorial siendo elegidos cuatro senadores por las Cortes de cada uno de los Estados.
  • El poder ejecutivo sería ejercido por el Consejo de Ministros, cuyo presidente sería elegido por el Presidente de la República. Los diputados y senadores, por su parte, no podían formar parte del Gobierno, ni éste asistir a las reuniones de las Cámaras.
  • El poder judicial residiría en el Tribunal Supremo Federal, que se compondría de tres magistrados por cada Estado de la Federación (artículo 73º) que nunca serían elegidos por el poder ejecutivo ni el poder legislativo. Además, establecía que todos los tribunales serían colegiados y la institución del jurado para toda clase de delitos.
  • El poder de relación sería ejercido por el Presidente de la República Federal cuyo mandato duraría cuatro años, no siendo inmediatamente reelegible, como dice el artículo 81º del proyecto.

En cuanto a los derechos y libertades, el proyecto fue una continuación del Título I de la Constitución de 1869, aunque introducía algunas innovaciones significativas, como la separación definitiva de Iglesia y Estado y la prohibición expresa de subvencionar cualquier culto. También exigía la sanción civil de los matrimonios, nacimientos y defunciones y se declaraban abolidos los títulos nobiliarios. Se establecía y regulaba con bastante amplitud el derecho de asociación.

El proyecto de Constitución de 1873 no llegó a aprobarse debido a la oposición de  los siete diputados constitucionales (resultado de la unión  de progresistas  de Sagasta+ Unión Liberal), de los tres alfonsinos, los dos republicanos unitarios y otros grupos minoritarios pero sobre todo, de los federales intransigentes. 


El 30 de junio de 1873 Pí i Margall  pidió poderes extraordinarios a las Cortes para hacer frente a los carlistas en las provincias vascas, Navarra y Cataluña. A pesar de la oposición de los intransigentes, que acusaban a Pi de intentar imponer una tiranía, las Cortes otorgaron poderes extraordinarios al presidente y este procedió a movilizar las quintas y a los reservistas.
En respuesta, los intransigentes abandonaron las Cortes el día 1 de julio. Abandonada la política parlamentaria iniciaron la acción revolucionaria que pretendían dirigir desde un Comité de Salvación Pública situado en Madrid pero que en la práctica nunca logró dirigir ni coordinar a las juntas revolucionarias que se fueron configurando en cada ciudad y en cada pueblo cuyo objetivo era "construir la República Federal de abajo a arriba", mediante pactos y acuerdos emanados y establecidos libremente entre cada cantón (unidad territorial mínima en que puede dividirse una país, suele coincidir con un municipio; habrá cantones que correspondan a regiones o provincias como Málaga y Valencia, otros a municipios como Sevilla, Algeciras, Tarifa o Alcoy).  Veamos algunos hitos de la REVOLUCIÓN CANTONAL

Caricatura de La Flaca 
Pi i Margall, desbordado por los federalistas intransigentes
  • El 30 de junio el ayuntamiento de Sevilla acuerda transformarse en "república social".
  • El 7 de julio, huelga revolucionaria en Alcoy (Alicante), la llamada Revolución del petróleo, protagonizada por miembros de la AIT. El 9 de julio Alcoy se declara república indepediente.
  • El 12 de julio se proclama el cantón Murciano, que pretende aglutinar toda la provincia pero ese mismo día se "independiza" Cartagena.
  • El 12 de julio el diputado federal murciano Antonio Gálvez, alias Antonete, proclama la independencia del catón de Cartagena, que consigue el control de la escuadra de guerra surta en su base naval con la que ataca con dos fragatas a las poblaciones vecinas como Almería o Alicante, consideradas "potencias extranjeras", para recaudar fondos.  El gobierno republicano de Pi i Margall declaró "pirata" a la flota cartagenera y una flota anglo-alemana terminó apresando a ambas fragatas cantonalistas.  El catón de Cartagena llegó a acuñar moneda propia.

Duro cartagenero 
El 17 de julio los ministros centristas (o moderados) retiran su apoyo al presidente Pi i Margall, acusándole de no tener autoridad para detener la revolución cantonalistas ya que los sublevados no hacían más poner en práctica la doctrina propagada por el propio Pi, que el día siguiente 18 de julio presenta su dimisión.

miércoles, 7 de febrero de 2018

I REPÚBLICA: Presidencia de Estanislao Figueras (febrero-junio 1873)

Estanislao Figueras,
presidente del Poder Ejecutivo de la República española

La Ilustración Española y Americana 16-02-1873
ESTANISLAO FIGUERAS fue el primer presidente del Poder Ejecutivo de la I República entre febrero y junio de 1873. 
  • PRIMER GOBIERNO (12 a 24 de febrero)
Estuvo formado por tres republicanos federales y cinco radicales demócratas. Durante este tiempo tuvo que afrontar graves problemas:
La Constitución monárquica de 1869 quedó en suspenso, sólo se aplicarían los artículos del Título 1 referentes a la salvaguarda de los derechos individuales.
Peligro de disolución del Ejército: El Cuerpo de Artillería había sido disuelto durante los últimos días del reinado de Amadeo I. La proclamación de la República fue entendida en algunas regiones, sobre todo Andalucía y Barcelona, como el inicio de una revolución en la que por fin se daría cumplimiento a la vieja aspiración de la supresión de las quintas. Ante esta situación, el Ejército difícilmente podía hacer frente a la Tercera Guerra Carlista, la Guerra de Cuba y a mantener el orden frente a los elementos más revolucionarios.
Actitud revolucionarias de los republicanos federales: Ya hemos dicho que en Barcelona y zonas de Levante y Andalucía la proclamación de la República se entendía como el inicio de una nueva fase de la revolución. El 12 de febrero la diputación de Barcelona proclamó "el Estado catalán dentro de la República federal española". En muchas ciudades volvieron a formarse juntas revolucionarias y batallones armados de milicianos que tomaron los ayuntamientos por la fuerza. En muchos casos, estos elementos republicanos revolucionarios se identificaban con los miembros de las asociaciones obreras de la AIT de ideología anarquista; en el caso de Andalucía, los campesinos pretendían recuperar las tierras comunales que les habían sido arrebatadas durante la desamortización del progresista Madoz.  
El encargado de tranquilizar a los republicanos más revolucionarios fue Ramón Pi i Margall, ministro de Gobernación. Su figura ejercía suficiente influencia sobre estos sectores ya que era el principal ideólogo de la República Federal que debía establecerse mediante pactos de abajo a arriba, desde las unidades menores (los cantones) hasta las mayores (las provincias) para constituir estados federados en la nueva República. De momento, gracias su prestigio y a la confianza que causaba ebtre los sectores más radicales, Pí i Margall logró aplacar y disolver las juntas revolucionarios. Además, para dar solución a las rincipales reivindicaciones revolucionarias, el gobierno de la República decretó el fin de las quintas y del servicio militar obligatorio, que pasó a ser voluntario: cada soldado cobraba una peseta diaria y un chusco. Además, se creó el cuerpo de los Voluntarios de la República (una Milicia Nacional que debía actuar en defensa del nuevo régimen); este cuerpo estaba mejor pagado que el Ejército; cada voluntario cobraba 50 pesetas al listarse y 2 pesetas diarias y un chusco.  
Diferencias entre ministros radicales y republicanos. La primeras crisis ministerial estalló sólo en 13 días debido a las posturas irreconciliables entre radicales (partidarios de una república unitaria) y republicanos (partidarios de la república federal) lo que supuso que Figueras presento¡ara su dimisión el 24 de febrero. 
  • INTENTO DE GOLPE DE ESTADO RADICAL

La dimisión de Figueuras fue aprovechada por Cristino Martos, líder de los radicales demócratas y presidente de la Asamblea Nacional, para tomar el poder por la fuerza y formar gobierno sólo con ministros de su propio partido. Para ello contó con la ayuda del gobernador civil de Madrid que puso a su disposición a efectivos de la Guardia Civil para tomas los ministerios y el Congreso de los Diputados, donde fue elegido por sus compañeros de partido como nuevo presidente.  Sin embargo, Pi i Margall supo actuar rápidamente y neutralizó el golpe al movilizar a los Voluntarios de la República. 
Caricatura de la revista satírica La Flaca del 3 de marzo de 1873 sobre la pugna entre los radicales, que defienden la república unitaria, y los republicanos federales que defienden la federal. Y también sobre la pugna entre los federales «transigentes» e «intransigentes»
  • SEGUNDO GABINETE DE FIGUERAS y DISOLUCIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL

Desactivado el golpe de los radicales, Figueras formó un segundo gobierno con ministros exclusivamente republicanos y acordó disolver la Asamblea Nacional, donde los radicales eran mayoría, lo que provocó un segundo intento de Cristino Martos de derribar el gobierno de Figueras haciendo que la mayoría radical de la Asamblea votara la formación de un gobierno exclusivamente radical que estaría presidido por Nicolás Rivero, para lo que contaba con el apoyo del general Serrano y de los constitucionales. Sin embargo, el 8 de marzo, día de la votación, los radicales demócratas más cercanos a los republicanos decantaron la mayoría parlamentaria a favor de la disolución de la Asamblea y forzaron la dimisión del propio Martos.  Un hecho determinante en la posición tomada por los radicales seguidores de Nicolás Rivero a favor de los republicanos  fue que el mismo día los republicanos intransigentes de Barcelona había vuelto a proclamar el Estado catalán, lo que les hizo pensar que sólo la colaboración parlamentaria con los republicanos y o la confrontación con éstos conjuraría la revolución y a una posible guerra civil (otra más junto a la carlista).
Disuelta la Asamblea Nacional se constituyó una comisión permanente compuesta por 12 diputados radicales (8 de la facción de Cristinos Martos y 4 de la facción de Nicolás Rivero), 5 republicanos federales, 2 alfonsinos y 1 diputado constitucional. La Comisión permanente asumía contros del poder ejecutivo hasta que el  el 22 de marzo se reunieran unas Cortes Constituyentes.
El gobierno de Figueras tuvo que aplacar de nuevo a los republicanos intransigentes de Barcelona, lo que se consiguió de nuevo gracias a las gestiones de Pi y Margall y al viaje que el propio Figueras hizo a la capital catalana el día 12 de marzo, tras lo cual retiraron al proclamación del Estado catalán.
  • NUEVO INTENTO DE GOLPE RADICAL Y DISOLUCIÓN DE LA COMISIÓN PERMANENTE

El 23 de abril los radicales intentaron de nuevo derribar por la fuerza a Figueras y a su gobierno. Para ello, contaron con la ayuda militares monárquicos como el almirante Topete y el general Pavía, capitán general de Madrid, así como con el apoyo de políticos del partido constitucional como Sagasta. El objetivo era formar un nuevo gobierno cuya "influencia moral" (es decir, su capacidad de manipulación) decantara  los resultados de las elecciones a Cortes de Constituyentes a favor de una mayoría contraria a la República. Los conspiradores concentraron en la Plaza de Toros a los Voluntarios de la Libertad (adictos a los constitucionales de Serrano y Sagasta) para dirigirse al Congreso y a los ministerios pero de nuevo Pi y Margall supo adelantarse a los acontecimientos: depuso al general Pavía y nombró en su lugar a un militar republicano, el general Hidalgo, y mandó los batallones de los Voluntarios de la República, que se impusieron rápidamente. Después, los propios diputados y ministros republicanos tuvieron que ayudar a los diputados radicales de la comisión permanente a salir del Congreso de los Diputados donde los había rodeado la turbamulta republicana. Serrano, Cristino Martos y otros conspiradores tuvieron que exiliarse. 
Como reacción al intento de golpe radical, el 24 de abril Pi i Margall disolvió la comisión permanente de la Asamblea Nacional y el gobierno de Figueras pasó a gobernar sin oposición de ningún tipo , lo que no sólo los constitucionales y radicales sino incluso republicanos como Castelar y Salmeron consideraron una irregularidad y una situación de virtual dictadura.
  •  ELECCIONES y CORTES CONSTITUYENTES (mayo-junio de 1873)

Fueron convocadas por una ley de 11 de marzo que rebajó la edad para votar a los 21 años, pensando quizá que el voto joven sería mayoritarimente republicano.Molestos con la disolución de la comisión permanente, Las fuerzas políticas monárquicas y los radicales optaron pro el retraimiento y no participaron ni en la campaña electoral ni en los comicios. Se votó durante los días 10 a 13 de mayo, registrándose un 60% de abstención; se consideran con son las elecciones con más baja participación de la historia de España, aunque libres de sospecha de manipulación. En Cataluña, importante foco republicano, no votó más del 25% del electorado, en Madrid no superó el 28% con el siguiente resultado:


Las Cortes se reunieron pro primera vez el 1 de junio y el día 8 se proclamó formalmente al República Federal por una mayoría parlamentaria aplastante que sin embargo no se correspondía con la mayoría del sentir de la los españoles, ya que la representatividad de esas cortes estaba en duda debida a la altísima abstención registrada. Además, aunque los republicanos estaban de acuerdo en la forma federal de la República, no se ponían de acuerdo en como debía articularse ésta, pudiendo distinguirse al menos tres posturas diferentes:
  1. Los intransigentes. Era el sector más radical y revolucionario, unos 60 diputados que pretendían que las Cortes se constituyesen en Convención (que asumiera todos los poderes del Estado) y que la República se construyese de "abajo a arriba" , desde los cantones a los Estados, y que se realizaran reformas sociales y económicas cercanas a las que propugnaban las asociaciones de la AIT.
  2. Los centristas: Una minoría liderada por Ramón Pi y Margall, su objetivo el mismo que el de los intransigentes pero "desde arriba a abajo", es decir, eran partidarios de un proceso dirigido por el gobierno y que debía tener el primer paso en la elaboración de una nueva Constitución Federal.
  3. Los moderados: Liderados por Nicolás Salmerón y Emilio Castelar, coincidían con los centristas en que la iniciativa de las reformas competía a las Cortes y al gobierno una vez que se aprobara la Constitución y rechazaban la actitud revolucionaria de los intransigentes. Aceptaban la decisión de la mayoría parlamentaria pero preferían una república unitaria, su modelo sería la República Francesa,  a una república federal. Castelar ara además partidario de integrar en el sistema a los radicales y a constitucionalistas.   
  • NUEVO GOBIERNO Y DIMISIÓN DE FIGUERAS 

Figueras fue encargado las nuevas Cores de formar gobierno pero sospechó de que se estaba preparando un golpe revolucionario por parte de militares relacionados con el sector intransigente, sospechas que crecieron cuando recibió la negativa de Pi i Margall a integrarse en su gabinete. El 10 de junio dejó escrita su dimisión en su despacho y huyó a Francia. El intento de  golpe por parte de los intransigentes se produjo al día siguiente cuando los Voluntarios de la República y el general Contreras rodearon el Congreso de los Diputados. Para aplacar sus ánimos se pensó en nombrar al centrista Pi i Margall, como nuevo presidente.  

martes, 6 de febrero de 2018

PROCLAMACIÓN DE LA PRIMERA REPÚBLICA (11 de febrero de 1873)



Amadeo I abdicó el lunes 11 de febrero de 1873. El mismo día se propagó la noticia a través del diario conservador vespertino La Correspondencia de España así que, antes de que las Cortes recibieran la notificación oficial, los distintos grupos políticos comenzaron a agitarse:

Los republicanos federales comenzaron a manifestarse en las calles y rodearon el palacio de las Cortes pidiendo la proclamación de la República e incluso amenazando con la insurrección armada. Desde Barcelona llegaban telegramas  dirigidos a los diputados republicanos y demócratas de Madrid en el mismo sentido.

El gobierno del partido radical se dividió: Ruiz Zorrilla y los ministros de procedencia progresista pretendían esperar a que las Cortes recibieran la notificaciónoficial de la abdicación  para  suspender inmediatamente las sesiones de las Cortes, constituirse en gobierno provisional  y organizar un referendum o consulta al país sobre la forma de gobierno, pretendían así tomar las riendas de la situación y evitar la inmediata proclamación de la República. 


Por otra parte, los ministros de procedencia demócrata como Cristino Martos y Nicolás Rivero (presidente del Congreso de los Diputados) pretendían reunir al Congreso y al Senado en Convención para que esta decidiera la forma de gobierno, lo que en la práctica suponía la inmediata proclamación de la República ya que republicanos y demócratas radicales sumaban mayoría entre ambas cámaras.

Los diputados republicanos apoyaron la postura de los radicales demócratas y a propuesta de Estanislao Figueras las Cortes se constituyeron en Convención (en sesión permanente conjunta de Congreso y Senado). Por fin a las tres de la tarde se leyó el comunicado oficial de la renuncia de Amadeo I por lo que la Convención se transformaba en Asamblea Nacional y se consideraba legitimada para asumir todos los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo, Judicial)  y procedía a proclamar la República por 258 votos a favor y 32 votos en contra. 

Tras un descanso de tres horas, volvió a reunirse la Asamblea Nacional para nombrar un Presidente del Poder Ejecutivo, cargo que recayó en Estanislao Figueras, quien formó gobierno con cinco ministros radicales demócratas y tres republicanos federales 

jueves, 18 de enero de 2018

LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS EN CUBA Y EL PROBLEMA DE LAS QUINTAS



El 10 de octubre de 1868 estalló una insurrección independentista en la isla de Cuba encabezada en el pueblo de Yara por el coronel Carlos Manuel de Céspedes que tras liberar a sus esclavos dio el Grito de Yara. Pocos días después Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba en la que se exponían sus quejas contra el gobierno español: sistema fiscal injusto con el que se financiaban asuntos ajenos a Cuba, imposibilidad de libre comercio, mantenimiento de la esclavitud, falta de autogobierno. Los independentistas cubanos, con el apoyo de Estados Unidos, elaboraron una Constitución propia para la isla en abril de 1869 y confirmaron a Carlos Manuel de Céspedes como presidente de la República "en armas". La rebelión fue secundada sobre todo en la parte oriental de la isla, más atrasada económicamente que la occidental, que mayoritariamente se mantuvo fiel a España. Pese a que en un primer momento la sublevación no tuvo mucha repercusión, la actitud represora del general Lersundi provocó que la simpatía hacia los rebeldes y las críticas hacia el gobierno español se extendieran.


"Horrorosa escena de un combate en las barricadas de Jerez", marzo de 1869
Ilustración de VAleriano Becquer para el Museo Universal 

En estas circunstancias, el gobierno no podía cumplir una de las reivindicaciones más importantes de las Juntas durante la Revolución de septiembre de 1868: la supresión de las quintas, de hecho, aunque durante la campaña electoral de las elecciones municipales de diciembre de 1868 el gobierno mantuvo la promesa de suprimir las quintas, tras las elecciones se vio obligado a llamar a filas a la quinta del 69 con objeto de reclutar a 25.000 hombres que debían acudir a Cuba. En muchas ciudades surgieron motines e insurrecciones contra el llamamiento a filas.   


SEXENIO DEMOCRÁTICO: Disolución de las Juntas Revolucionarias y desarme de los Voluntarios de la Libertad

Fermín Salvoeche en las barricadas de Cádiz en diciembre de 1868
Una de las primeras medidas del Gobierno Provisional  fue la disolución de las Juntas Revolucionarias. Mediante un decreto de 13 de octubre, se permitía sin embargo que sus miembros integraran los nuevos ayuntamientos en calidad de concejales o que formaran las diputaciones provinciales. El día 19 de octubre la Junta Superior revolucionaria de Madrid se autodisolvía y el día 20 el gobierno decretaba la extinción de todas as demás. Además, se convocaban próximas elecciones municipales para finales de año.  
Más difícil fue hacer cumplir la orden de desarme de las milicias de los Voluntarios de la Libertad. Se encontraban molestas con que no se hubiera contado con los demócratas para formar parte del Gobierno y desconfiaban de los unionistas y lo progresistas por lo que pretendían hacer cumplir el programa revolucionario de las Juntas (supresión de consumos y quintas, entre otros) por la fuerza. 
El gobierno acompañó el decreto de desarme de los Voluntarios con otros en los que se daba cumplimiento al programa de las Juntas: eliminación de los consumos (12 de octubre), libertad de enseñanza (21 de octubre), libertad de imprenta (23 de octubre), derecho de reunión y sufragio universal (1 de noviembre), derecho de asociación (21 de noviembre), sin embargo, no se cumplió la demanda de supresión de las quintas debido al estallido de la guerra de los Diez Años en Cuba (10 de octubre)
El incumplimiento de este punto fundamental del programa revolucionario de las Juntas fue la escusa para que las brigadas de Voluntarios se negaran a entregar las armas.  En muchos casos fue necesaria la intervención del Ejército y se produjeron luchas callejeras, sobre todo en Andalucía. Así, en Jerez se produjeron luchas callejeras entre las fuerzas del gobierno y los Voluntarios que pedía la disolución de las quintas. En Cádiz, en diciembre, el gobernador militar se declaró el estado de guerra para hacer frente a los Voluntarios de la Libertad mandados por Fermín Salvoechea; la lucha duró tres días, con uso de artillería por ambas partes que hizo necesario el envío de refuerzos por parte del gobierno y que la Armada bombardeara la ciudad para poder rendir a los Voluntarios. Movimientos similares se produjeron en Sevilla, Bñejar, Badajoz, Tarragona y otras ciudades. En Barcelona los Voluntarios no entregaron las armas hasta finales de año. 

SEXENIO DEMOCRÁTICO: FORMACIÓN DEL GOBIERNO PROVISIONAL (octubre de 1868)

El 3 de octubre de 1868 el general Serrano y el almirante Topete entraban en Madrid. Ese mismo día Prim llegaba a Barcelona a bordo del Zaragoza. Mientras la Junta Revolucionaria de Barcelona se proclamaba a favor de la República, la Junta de Madrid, sin contra con el resto de juntas de España, pedía a Serrano y Topete la formación de un gobierno provisional que se encargara de dirigir el país hasta la reunión de las cortes constituyentes.
El Gobierno Provisional se constituyó el 8 de octubre de 1868 por parte de los principales jefes militares de la Revolución y de miembros civiles de la Unión Liberal y el Partido Progresista. Los Demócratas se negaron a formar parte del Gobierno ya que consideraban insuficiente que se les ofreciera solamente una cartera ministerial. 

Gobierno Provisional
foto de Laurent, c. febrero de 1869

De izquierda a derecha: 
Ministro de Hacienda (sentado): Laureano Figuerola (P. progresista)
Ministro de Fomento (sentado) : Manuel Ruiz Zorrilla (P. Progresista)
Ministro de Gobernación (en pie): Mateo Práxedes Sagasta (P. Progresista)
Ministro de Guerra (en pie): general Juan Prim i Prats (P. Progresista)
Presidente : general Serrano (Unión Liberal)
Ministro de Marina : almirante Topete (Unión Liberal)
Ministro de Ultramar: Adelardo López de Ayala (Unión Liberal)
Ministro de Estado: Juan Álvarez Lorenzana (Unión Liberal)
Ministro de Gracia y Justicia (sentado): Antonio Romero Ortiz (Unión Liberal)

Obsérvese la composición escénica de la fotografía: los dos "espadones", Serrano y Prim, líderes de la Unión Liberal y del Partido Progresista respectivamente y hombres fuertes del Ejército ocupan el centro y permanecen en pie, enfrentados de perfil, señalando que se encuentran en condición de igualdad a pesar de los distintos cargos que ocupan; tras ellos, los miembros de sus respectivos partidos formando dos grupos diferenciados en la unidad del conjunto. 




miércoles, 17 de enero de 2018

LA REVOLUCIÓN DE 1868: De la batalla de Alcolea los primeros días de octubre


En Barcelona la Junta Revolucionaria e constituyó el 30 de septiembre, tras conocerse el triunfo de la revolución y presidida por Tomás Fábregas, se pronunció a favor de la República. Los emblemas reales fueron destruidos, se excarcelaron a los presos políticos y se organizó la milicia urbana compuesta por 4.000 ciudadanos.  Las autoridades moderadas huyeron a Francia. El 2 de octubre la Junta constituyó un nuevo Ayuntamiento y una nueva Diputación Provincial y continuó con su política "radical": "suprimió los mozos de escuadra y las comunidades religiosas, expulsó a los jesuitas, derogó la ley de orden público, derribó el fuerte de la Ciudadela y Atarazanas, así como los conventos de San Miguel y Junqueras, y proclamó la libertad de cultos y la supresión de quintas y consumos". Prim llegó a Brcelona  bordo del Zaragoza e 3 de octubre.

En los primeros días de octubre también se formaron juntas en Valencia  Alicante, Murcia, Zaragoza, Valladolid, Burgos, Santander, La Coruña y Asturias

REVOLUCIÓN DE 1868: LA BATALLA DE ALCOLEA

BATALLA DEL PUENTE DE ALCOLEA
Anónimo c. 1869, Real Academia de la Historia
El ejército de Novaliches estaba compuesto por dos divisiones de Infantería, una división de caballería, una brigada de artillería con 32 cañones de campaña, una brigada de vanguardia y algunas unidades auxiliares menores, con un total aproximado de diez mil hombres. Los rebeldes, bajo el mando del general Serrano, formaban un ejército de tamaño similar, aunque con menos artillería. Entre unos y otros se estima que en total participaron en la batalla unos diez y ocho mil hombres, dos mil caballos y sesenta piezas de artillería.
Novaliches planteó su despliegue en dos columnas, una por la carretera de la margen derecha del Guadalquivir para caer por la espalda del puente en la localidad de Alcolea defendido por las tropas del general Serrano. La otra columna realista avanzó por lo que hoy es la antigua nacional IV, desde la estación de El Carpio, Las Cumbres, la estación de Los Cansinos y la Vega de Alcolea para llegar de frente al puente.
El 28 de septiembre de 1868 ambos ejércitos se encontraron. Novaliches realizó un ataque frontal que fue contenido por las tropas rebeldes de Serrano. Para evitar la desmoralización de sus tropas, Novaliches en persona decidió acudir a la vanguardia, siendo herido gravemente en la cara por metralla. El general de estado mayor Jiménez de Sandoval tomó entonces el mando y al anochecer, ordenó retirarse a las tropas y comenzó las negociaciones.​ En total, hubo unas mil bajas entre muertos y heridos.​
Los restos del Ejército isabelino se retiraron hacia el norte. La implicación de Pavía (Marqués de Novaliches) en la batalla siendo herido en la barbilla le hizo ser objeto de mofa con la siguiente canción:
El general Novaliches
en Córdoba quiso entrar
y en el puente de Alcolea
le volaron las «quijás»...

LA REVOLUCIÓN DE 1868: PRONUNCIAMIENTO DEL ALMIRANTE TOPETE EN CÁDIZ


Hay que buscar las causas de la Revolución de septiembre de 1868 en la crisis política y económica de las años finales del reinado de Isabel II. El pronunciamiento progresista de los sargentos del cuartel de San Gil en junio de 1866 supuso la caída de O´Donnell y la vuelta al gobierno del moderado Narváez, que disolvió las cortes e impuso una política represiva y autoritaria.Mientras tanto, los líderes progresistas, demócratas y republicanos firmaban el Pacto de Ostende en agosto de ese año con el propósito de derrocar a Isabel II. En 1867 se celebraban nuevas elecciones a Cortes pero la manipulación del gobierno moderado redujo la oposición a sólo cuatro diputados de la Unión Liberal. Leopoldo O´Donnell  dejó de colaborar con la reina y de los moderados pero tampoco aceptó un acercamiento a Prim, al que no perdonaba que hubiera instigado el pronunciamiento militar. Sin embargo, tras la muerte de O´Donnell en noviembre de 1867, el nuevo líder Unionista, el general Serrano, inició una política de acercamiento al Pacto de Ostende. Tras la muerte de Narváez en abril de 1868 y la llegada al gobierno del civil González Bravo, la oposición vio el campo abierto para iniciar el pronunciamiento. 

JUAN BAUTISTA TOPETE Y CARBALLO
Por Rafael Monleón (1887), Museo Naval de Madrid
Desde Londes, Prim llegó  España por Gibraltar y desde allí se dirigió a el 16 de septiembre a Cádiz, donde le esperaba almirante unionista Juan Bautista Topete. El día 18 Topete inició el pronunciamiento sublevando a la flota. El día 19 llegó desde Canarias, donde estaba desterrado, el general Serrano. Fue entonces cuando los sublevados hicieron público un manifiesto que finalizaba con el grito "¡Viva España con honra!", grito que se convirtió en el lema de la revolución. 

" Españoles: La ciudad de Cádiz puesta en armas con toda su provincia (...) niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos (...) y resuelta a no deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla. (...) Hollada la ley fundamental (...), corrompido el sufragio por la amenaza y el soborno, (...) muerto el Municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad; tiranizada la enseñanza; muda la prensa (...). Tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que no se atreva a exclamar: "Así ha de ser siempre"? (...) Queremos que una legalidad común por todos creada tenga implícito y constante el respeto de todos. (...) Queremos que un Gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política. Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales, unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de agiotistas y favoritos; con los amantes del orden, si quieren ver lo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar en su origen las fuentes del vicio y del ejemplo; con el pueblo todo y con la aprobación, en fin, de la Europa entera, pues no es posible que en el consejo de las naciones se haya decretado ni decrete que España ha de vivir envilecida. (...) Españoles: acudid todos a las armas, único medio de economizar la efusión de sangre (...), no con el impulso del encono, siempre funesto, no con la furia de la ira, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ! Viva España con honra!

Cádiz, 19 de septiembre de 1868.
Duque de la Torre, Juan Prim, Domingo Dulce, Francisco Serrano, Ramón Nouvillas, Rafael Primo de Rivera, Antonio Caballero de Rodas, Juan Topete".



El mismo 19 de septiembre González Bravo dimitió como presidente del gobierno e Isabel II, desde San Sebastián procedió a nombrar al general José González de la Concha que mantuvo a los miembros del gobierno, anterior incluido a Gonzalez Bravo que se hizo cargo de la cartera de Gobernación. El general González de la Concha intentó organizar la defensa de Madrid y envío a Manuel Pavía y Lacy, marqués de Novaliches, a Andalucía a hacer frente a la insurrección. 

El pronunciamiento militar fue secundado por la población civil. Los militantes y simpatizantes progresistas, demócratas y republicanos formaron juntas revolucionarias y batallones armados, los Voluntarios de la Libertad, que tomaron el poder en los ayuntamientos de las principales ciudades. El primero fue Sevilla, el 20 de septiembre, cuya Junta publicó in manifiesto en el que se pedía sufragio universal, libertad de prensa, libertad religiosas y la abolición de las quintas y los consumos, programa que fue adoptado por otras juntas en otras ciudades que en los días siguientes se fueron sumando a la revolución.

Mientras tanto, Prim recorría la costa mediterránea desde Cádiz a Barcelona a bordeo de la fragata Zaragoza provocando el pronunciamieto de las ciudades y guarniciones militares. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

PRIMERA REPÚBLICA: PRESIDENCIA DE EMILIO CALESTAR (7-IX-1873 a 3-I-1874)

Castelar,
presidente del Poder ejecutivo de la Primera República
Tras la renuncia de Salmerón, el 7 de septiembre de 1873 las Cortes eligieron como cuarto presidente de la República a Emilio Castelar (133 votos a favor frete a los 67 obteidos por Pi i Margall). Castelar pidió poderes extraordinarios para acabar con la guerra carlista y con la insurrección cantonal para lo que entre el 20 de septiembre y el 2 de enero de 1874 las reuniones de las Cortes quedaban suspendidas y Castelar podría gobernar por decreto sin oposición, quedando en suspenso entre otros asuntos la aprobación de la Constitución federal. 

Una de las primeras medidas que tomó el nuevo presidente para reforzar el Ejército fue el lanzamiento de un empréstito de 100 millones de pesetas, la reorganización del cuerpo de artillería, disuelto a finales del reinado de Amadeo I, además de llamar a filas a los reservistas  y convocar una nueva leva de reclutamiento logrando reunir 200.000 efectivos.
A finales de noviembre Castelar ordeno el bombardeo de Cartagena, la ciudad quedó prácticamente destruida pero resistió el asedio por lo que el presidente no pudo lograr su objetivo de que los cantonalistas fueran vencidos antes de que se reanudarse las sesiones de las Cortes. 

Caricatura aparecida en "La madeja política" el 24 de enero de 1874

El 2 de enero de 1874 volvieron a reunirse las Cortes, se debatió sobre la actuación de Castelar, que no podía presentar una victoria total sobre los carlistas y cantonalistas; pasada la medianoche se produjo la votación de la cuestión de confianza y Castelar salió derrotado por 100 votos a favor y 120 en contra y presentó la dimisión. En ese momento, era ya el día 3 de enero, el general Pavía entró el Congreso de los Diputados acompañado de tropas a las que se unieron los guardias civiles que custodiaban el Congreso. Nicolás Salmerón, presidente del Congreso, fue obligado a desalojarlo mientras los soldados y los guardias civiles disparaban al aire. Pavía pidió a Castelar que encabezara un nuevo gobierno de concentración formado por republicanos unitarios, constitucionales, radicales y alfonsinos pero Castelar rehusó ya que no estaba dispuesto a abandonar sus convicciones democráticas.  
Disolución del Congreso de los Diputados el 3 de enero de 1874
grabado de Manuel Miranda y Miranda 

DICTADURA REPUBLICANA DEL GENERAL SERRANO (1874)

El general Serrano
(fotografiado por Gasaprd-Félix Tournachon "Nadar" en 1857)
Tras la disolución de las Cortes españolas el 3 de enero de 1874 por el general Pavía, Castelar se negó a formar gobierno tal como le pedía el general ya que no estaba dispuesto a renunciar a sus convicciones democráticas. Fue por tanto el general Serrano, duque de la Torre, quien encabezó el nuevo gobierno de concentración formado por constitucionales, radicales y republicanos unitarios. El objetivo de esta gobierno era poner fin a los dos grandes problemas de la República: la revolución cantonalista y la tercera guerra carlista. Sólo tras la solución de estos dos grandes problemas se reabrirían las Cortes y se pondría en vigor la Constitución de 1869, por lo que en la práctica se imponía una dictadura provisional. 

El 12 de enero las tropas gubernamentales del general José López Domínguez entraban en Cartagena y ponían fin a la revolución cantonalista. Inmediatamente la sección española de la AIT quedó disuelta por considerarla enemiga de la familia, el orden social y la propiedad privada. 

El 26 de febrero Serrano asumía formalmente la Presidencia de la República y partía hacia el norte para ponerse al frente del ejército que combatía a los carlistas. Tras lograr que los carlistas levantaran el cerco de Bilbao, se sintió con fuerzas suficientes para prescindir de los radicales y republicanos y formar un nuevo gobierno presidido por Sagasta y formado exclusivamente por constitucionales. La intención era abandonar la República y restaturar la monarquía en la persona del príncipe don Alfonso de Borbón pero antes debá lograrse la victoria sobre los carlistas, convocarse las Cortes por sufragio universal y que éstas aceptaran la vuelta de los Borbones. Cánovas del Castillo, jefe del partido alfonsino, no estaba dispuesto a aceptar estas condiciones ya que suponía reconocer la legalidad del gobierno dictatorial y jefatura del estado por parte de Serrano, que temía se prorrogara indefinidamente. Cánovas prefería que la restauración borbónica se produjera como fruto de un estado de opinión generalizado entre los españoles, como la única solución posible a la ilegalidad de la dictadura republicana y sin necesidad de recurrir a un pronunciamiento militar; sin embargo, el 29 de diciembre de 1874 el general Arsenio Martínez Campos  se adelantaba a los planes de Cánovas y se pronunciaba en Sagunto a favor de Alfonso XII, a lo que Serrano y Sagasta, conscientes de que no podían mantener su situación, no pusieron resistencia.